Un método anticonceptivo es un tipo de sistema que impide o reduce significativamente las posibilidades de embarazo durante las relaciones sexuales. Es importante recordar que existen distintos anticonceptivos y que ninguno es eficaz al 100% ni uno es mejor que otro: depende de la salud de cada persona y de su situación particular. Por ello, en este post hemos incluido un breve resumen de cada método para que, con ayuda de profesionales de la ginecología, decidáis cuál es el que más os conviene.

Recuerda que es importante que, antes de empezar con un método anticonceptivo, acudas a una cita ginecológica para que te asesore y te ayude a decidir. Muchos de ellos son métodos hormonales que no deben ser administrados sin la recomendación de profesionales. Además, en función de aspectos como tu estado de salud, frecuencia de relaciones y personas, efectos secundarios, comodidad o el deseo de tener hijos en un futuro, será conveniente utilizar uno u otro.

Métodos anticonceptivo de barrera

Los métodos anticonceptivos de barrera son aquellos que impiden que el esperma entre al útero. Existen tres tipos: preservativo masculino, preservativo femenino y diafragma:

Preservativo masculino

También llamado condón, es el método anticonceptivo más universal y conocido de todos. Se trata de un recubrimiento que se sitúa sobre el pene en erección previamente al coito e impide que los espermatozoides accedan al aparato reproductor femenino. Además, es importante tener en cuenta que los preservativos masculinos de látex y de vinilo también nos protegen de las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual), impidiendo que estos microorganismos pasen de una persona a otra. Su ineficacia suele ser de un 2% contra la protección de embarazos. Es importante utilizarlo de manera correcta para evitar que el porcentaje sea mayor.

Preservativo femenino

Al igual que el preservativo masculino, los preservativos diseñados para personas con vulva actúan como barrera impidiendo que el esperma llegue al aparato reproductor femenino y, además, también previene la transmisión de ETS. Se trata de un tubo de plástico con un aro en cada extremo (uno de ellos está cerrado). Su tasa de ineficacia para prevenir el embarazo ronda el 5%.

Diafragma

El diafragma es un método anticonceptivo que se aplica de forma similar al preservativo femenino. Sin embargo, la forma es completamente diferente: Se trata de una goma que se coloca en el cuello del útero y que impide el paso a los espermatozoides y, por ende, el proceso de concepción. Anualmente, en ginecología deben revisar que está correctamente ajustado y este debe cambiarse cada dos años, con cambios bruscos de peso o si se da a luz. Es importante utilizar el diafragma junto con espermicida, siendo su tasa de efectividad de entre el 70% y el 99% (dependiendo de su correcta colocación). Por otra parte, este método no protege frente a ETS y puede generar infecciones del tracto urinario.

Métodos hormonales o químicos

Estos métodos actúan frente a embarazos no deseados mediante una concentración de hormonas y químicos que impiden el proceso de concepción. Estos son algunos de los más comunes:

Anillo vaginal

Su colocación y renovación es mensual. También conocido coloquialmente como el aro, este método anticonceptivo es un anillo flexible y transparente que se coloca por el conducto vaginal. Este libera diariamente pequeñas dosis hormonales para evitar embarazos. Su efectividad no se ve perjudicada por vómitos, diarreas o uso de antibióticos.

Parches transdérmicos

Se trata de unas pequeñas tiras adhesivas que se pegan a la piel y que transmiten al cuerpo de la mujer hormonas que impiden su ovulación y, con ello, previenen el embarazo. Este puede ser colocado sobre la tripa, los brazos, glúteos o espalda. Cada semana debes colocar un parche nuevo durante tres semanas seguidas. La cuarta semana deberás retirarlo para dar paso a tu periodo menstrual y, una vez pasen 7 días completos, vuelves a iniciar el mismo proceso.

Píldora anticonceptiva

Con hormonas similares a las que producen los ovarios, estrógenos y gestácenos, estas pequeñas pastillas actúan impidiendo la ovulación. Estas son administradas, vía oral, diariamente. Por lo general, un blíster de estas píldoras equivale a un mes: tanto si solamente lleva 21 píldoras como si lleva 28. Un blíster con 28 píldoras incluye siete de un color distinto que son conocidas como placebo, estas nos permitirían no perder la rutina y evitar que se nos olvide tomarla al mes siguiente después de los 7 días de descanso.

La píldora anticonceptiva no es el mejor anticonceptivo para todas las personas. Recuerda que, si no puedes ser constante, no debes tomarla: es algo continuo y el olvido de una píldora aumenta el riesgo de embarazo. Es importante que antes de empezar a tomarla, vayas al ginecólogo. En la consulta te explicarán síntomas, beneficios, efectos secundarios, etc. y te recetarán la que mejor se adapte a tu cuerpo en función de tu estado de salud, situación personal, tipo de ciclo menstrual, etc.

Anticonceptivo subdérmico (implante)

Este puede que sea uno de los métodos anticonceptivos de los que más se habla últimamente. Se trata de una opción a largo plazo que consiste en la colocación de una varilla plástica (similar al tamaño de una cerilla) debajo de la piel del brazo. El anticonceptivo subdérmico dura unos tres años.

El implante libera una baja y regular dosis de hormona progestacional que engorda la mucosa del cuello del útero y, normalmente, suelen inhibir la ovulación. Además, este puede quitarse en cualquier momento, volviendo a ser fértiles rápidamente, y no contiene estrógeno. No obstante, tiene que ser aplicado por un profesional y no es válido para todas las personas, sobre todo si se presentan alergias a los componentes, coágulos, enfermedades hepáticas, cáncer de mama o hemorragias sin diagnóstico.

Dispositivo intrauterino (DIU)

Se trata de un pequeño dispositivo de larga duración colocado en el útero para prevenir embarazos. Existen dos tipos de DIU: los que liberan cobre y los que liberan progestina. El profesional sanitario te recomendará cuál es mejor para ti. Su función principal es actuar de forma que el espermatozoide no llegue a fertilizar un óvulo. Además, los de progestina hacen que el moco del cérvix sea más grueso al mismo tiempo que adelgaza el recubrimiento del útero, haciendo más improbable la concepción.

Métodos irreversibles

Además, existen métodos anticonceptivos permanentes: aquellos que una vez tomada la decisión no hay vuelta atrás. Estos no son hormonales y existen tanto para el sexo masculino como para el sexo femenino:

  • Ligadura de trompas: Se trata de una intervención quirúrgica en la que se cierran las trompas de Falopio con el fin de que el óvulo no pueda bajar al útero ni ser fecundado.
  • Dispositivos intratubáricos: Se introduce en la vagina un dispositivo que obstruye las trompas y que no precisa de cirugía.
  • Vasectomía: Es la más conocida y consiste en seccionar los conductos seminales para que los espermatozoides no viajen desde los testículos hasta el exterior.

Os recordamos nuevamente que cada situación personal es única y que no todas las personas necesitan, o pueden utilizar, el mismo método anticonceptivo. Es importante que acudas a tu clínica ginecológica de confianza y busques, junto al profesional, la mejor solución anticonceptiva para ti. Desde Reprofiv Consultas queremos ayudaros en todo lo que podamos. Por ello, si tienes alguna pregunta, no dudes en contactar con nosotros o pedir una cita. ¡Hasta pronto!